Editorial

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La investigación en humanidades pasa por un momento crucial. Los cambios que experimenta actualmente la humanidad, en diversas dimensiones, demanda reflexiones críticas e investigaciones que nos permitan pensar esos cambios y abordarlos. Lo humano está siendo redefinido no sólo a través del surgimiento de máquinas y algoritmos inteligentes, sino que también respecto -y como consecuencia de- la relación que hemos establecido con la naturaleza. En este contexto, pensaríamos que las humanidades son más importantes que nunca. Sin embargo, paradójicamente, son relegadas al terreno de la inutilidad.

La inutilidad está íntimamente ligada a lo considerado improductivo. Las humanidades, aquellas que no buscan generar réditos económicos y que no aumentan el PIB de los países, son concebidas como un gasto que las sociedades actuales no están dispuestas a asumir. Lo importante, lo útil, es producir tecnologías y conocimientos aplicados que nos permitan salir del subdesarrollo y convertirnos en sociedades desarrolladas y prósperas. Sin embargo, la historia desmiente una y otra vez las promesas del progreso. El pensamiento reflexivo, la creatividad, la imaginación, nos hacen humanos y nos permiten mirarnos a nosotros mismos.

En nuestro quehacer nos enfrentamos constantemente a la pregunta ¿qué tipo de investigación realizamos en las humanidades y las artes? Revista Laboratorio se hace cargo de esta pregunta, al publicar trabajos que dan cuenta de la diversidad de la investigación en literatura, así  como también de los cruces interdisciplinarios entre la literatura y otras artes. En este nuevo número de Laboratorio, los artículos seleccionados reflexionan sobre la memoria colectiva; la experimentación estética; las tecnologías y medios digitales y su relación con la creación literaria; el arte urbano; la imagen; la materialidad del lenguaje en la poesía y sus posibilidades subversivas, entre otros. Todos estos temas están presentes en las literaturas analizadas o en la relación que establecen con distintas disciplinas y prácticas artísticas analizadas por los autores de este número. Las humanidades son un laboratorio, y la literatura, como parte de ellas, también. Un laboratorio que nos permite imaginar otras relaciones, otras formas de vida, donde a través de los recursos del lenguaje, las imágenes y los sonidos, pensamos las formas de comunicarnos y de ser en el mundo. Un laboratorio creativo y de pensamiento a la vez.

Si esto es inútil para las sociedades “productivas”, entonces, ¡Viva la inutilidad!

Carolina Gainza C.
Directora de Revista Laboratorio