Editorial

Editorial

Un laboratorio es un lugar donde se llevan a cabo experimentos. Así como el pensamiento y la reflexión crítica no son terreno exclusivo de las artes y las humanidades, sino que son practicados de diversas formas en todas las áreas del conocimiento, los experimentos ocurren en todas las áreas, y no sólo tienen que ver con pipetas y demás instrumentos utilizados por las ciencias, sino que también con cruces disciplinarios, la diversidad en el uso de distintos lenguajes y textualidades, y con la creación artística en general. En este sentido, la revista no sólo se presenta como un espacio para que nuestros colaboradores puedan mostrar los resultados de sus “experimentos”, entendidos aquí como el ejercicio analítico de diversas obras y prácticas culturales, sino que también para dar a conocer la importancia de las investigaciones que se realizan en las humanidades y las artes.

En las últimas décadas se ha impuesto, de forma lenta y silenciosa, una forma de escritura científica que busca economizar el lenguaje y controlar los discursos, lo cual afecta directamente la forma en que comunicamos nuestro quehacer como investigadores de las áreas de humanidades. En nuestra revista nos hemos resistido a esta imposición, lo cual ha tenido sus costos en términos de indexaciones, pero hemos optado por mantener un formato que, sin dejar de cumplir con las normas de presentación requeridas por la escritura académica, nos permita seguir manteniendo vivo el ensayo, como forma de escritura característica de nuestras áreas. También damos libertad a los autores para que experimenten con otros formatos, como la escritura hipertextual o que incluyan imágenes en movimiento, videos, entre otros elementos, lo cual es facilitado por el formato en línea.

Generalmente se tiende a asociar esta oposición al discurso científico impuesto a las humanidades con el rechazo a las formas de evaluación de artículos. En nuestra revista no nos oponemos a la evaluación, por el contrario, creemos que los artículos deben ser evaluados en función de sus méritos y aportes a la investigación en el campo de, en nuestro caso, la literatura y los cruces con otras artes. En este sentido, la evaluación de artículos por pares ciegos nos parece una forma de trabajo que fomenta la diversidad y la objetividad al momento de seleccionar los artículos, sin discriminar por edad, disciplina o grados académicos del investigador. Sí nos oponemos a la imposición de criterios de evaluación provenientes de otras áreas, por lo cual trabajamos constantemente en definir nuestros propios criterios de evaluación, acorde con los objetivos de la revista y las áreas de trabajo que abarca.

En este nuevo número de la revista encontramos una diversidad de temáticas, cruces disciplinarios y la experimentación en el terreno literario, todas prácticas que caracterizan a Laboratorio. Nos complace presentarles en este número artículos que precisamente reflexionan sobre estos cruces, entre literatura, imagen, música, lo digital y el cine, entre otros. Cada uno de ellos aporta a la discusión en sus respectivas áreas de estudio y han sido elegidos justamente porque proponen reflexiones críticas sobre los temas que les atañen. Además de lo anterior, queremos invitarlos a reflexionar, a partir de ellos, sobre el papel de nuestras disciplinas artísticas y humanísticas, tanto en el terreno de la investigación como en el de la creación, en un escenario en que prevalecen los criterios utilitarios y economicistas, frente a los cuales las artes y las humanidades son crecientemente marginadas y relegadas al espacio de la inutilidad. Nos interesa provocar discusión en esa dirección también, a partir de los artículos que publicamos y los aportes que estos realizan al conocimiento, aportes que no pueden ser reducidos a criterios de productividad, eficiencia o factor de impacto, y que, además, deben circular libremente.

 

Carolina Gainza
Directora de Revista Laboratorio